Hablamos sobre calidad y PRL
La calidad y la PRL no son solo procedimientos internos: son elementos clave que impactan directamente en la productividad, la estabilidad de los equipos y la satisfacción del cliente. Nuestra responsable de Calidad y PRL, Arantza Unibaso, nos cuenta cómo una buena gestión marca la diferencia entre improvisar o trabajar con procesos sólidos que realmente funcionan.
- Cuando hablamos de calidad, muchas veces se percibe como algo teórico. En la práctica, ¿cómo impacta realmente en el día a día de una empresa?
Cuando hablamos de calidad parece que hablemos de algo abstracto, pero en realidad es pura operativa. En una empresa como la nuestra, se traduce en procesos ágiles, candidatos mejor ajustados y clientes más satisfechos.
En el día a día significa trabajar con criterios claros: definir bien el perfil, evitar incidencias en la contratación y no tener que “apagar fuegos”. Una buena gestión de calidad hace que todo funcione a la primera y que el trabajo sea más fluido y eficiente.
- ¿Qué errores ves con más frecuencia en las empresas cuando no se le da la importancia adecuada a la calidad?
El error más común es pensar que calidad es solo papel y burocracia. Eso hace que cada uno trabaje “a su manera”, sin criterios, sin seguimiento y sin medir resultados. Y cuando no mides, repites fallos. Se actúa cuando el problema ya ha aparecido, en vez de evitarlo desde el inicio. En nuestro sector, esto se traduce en rotación, perfiles mal ajustados y problemas con clientes que afectan directamente a la reputación.
- ¿Cómo se traduce una buena gestión de calidad en productividad o resultados concretos?
En tiempo y dinero. Una buena gestión de la calidad reduce los tiempos de selección, minimiza incidencias y mejora el encaje del trabajador. Además, permite tomar decisiones basadas en datos y no en intuiciones.
Cuando los procesos funcionan, los candidatos duran más, los equipos son más estables y los clientes están más satisfechos. Para nosotros, eso significa relaciones comerciales más sólidas y duraderas.
- Desde tu experiencia, ¿qué debería tener claro un trabajador antes de incorporarse a un nuevo puesto en materia de PRL?
Que su seguridad es lo primero. Debe conocer los riesgos del puesto, las medidas de protección y a quién acudir ante cualquier duda. La información y formación previa no son un trámite, es lo que va a proteger su salud desde el primer minuto. En nuestra labor como ETT, nos aseguramos de que toda persona puesta a disposición reciba la información y formación específica de su puesto antes de incorporarse en el cliente.
- ¿Cuáles son los errores más habituales que cometen los trabajadores al empezar en un nuevo entorno laboral?
El principal error es confiarse o asumir que “ya saben hacerlo” sin conocer los procedimientos específicos de la empresa. También es habitual no preguntar dudas por miedo o falta de confianza, o no utilizar correctamente los EPIs desde el primer momento. Por eso es fundamental acompañar al trabajador en su incorporación y reforzar la comunicación desde el inicio.
- Muchas veces la PRL se percibe como algo secundario, ¿por qué es tan importante desde el primer día?
Porque los riesgos existen desde el minuto uno. Una mala práctica durante la incorporación puede acabar en accidente. La prevención no es un añadido: es parte del trabajo.
- ¿Cómo influye una buena cultura de prevención y calidad en el ambiente de trabajo y en la estabilidad de las empresas?
Se nota muchísimo. Una cultura sólida en calidad y prevención genera confianza, compromiso y profesionalidad. La gente trabaja más tranquila, hay menos siniestros y la empresa transmite una imagen mucho más seria y segura. Para nosotros significa ofrecer un servicio más fiable, alineado con lo que realmente necesitan los clientes y con trabajadores mejor preparados.
